Elisabeth Ferrer, una ganadora imagen de Vencer el Cáncer

Hoy os presentamos a Elisabeth Ferrer, una luchadora, valiente y ganadora que ha querido convertirse en imagen de la Fundación Vencer el Cáncer para ayudarnos a transmitir un mensaje de esperanza y de lo importante que es la investigación oncológica, tanto en la etapa de detección como la de tratamientos.

Elisabeth es un ejemplo de mujer. No sólo porque es copiloto de rallyes, una profesión en la que todavía hay pocas chicas, ni porque en 2014 se alzara con el título nacional de copilotos… sino por la positividad con la que afronta la vida y los obstáculos que aparecen en su camino.

El cáncer no le es ajeno, lo había vivido de cerca en varios familiares y decidió hacerse las pruebas genéticas para saber si ella también podía desarrollarlo. Y, ante el resultado, optó por hacerse una mastectomía. Tras la recuperación, volvió a entrenar, a participar en rallyes, a afrontar nuevos proyectos deportivos y profesionales y, sobre todo, a transmitir ese mensaje de esperanza a todos: animando a hacerse pruebas genéticas cuando haya antecedentes que lo recomienden, a someterse a los tratamientos necesarios… a hacer uso de todo lo que la investigación puede hacer para #VencerelCáncer.

Pero volvamos al principio… Esta joven de Lleida nunca se hubiera imaginado dentro de un coche de rallyes, a pesar de que en su casa eran aficionados a los deportes de motor y veía carreras con frecuencia. Pero conoció a Roger Otto y su gran pasión por el motor y su vida dio un primer vuelco.

Roger Otto siempre había estado ligado a los rallyes: su padre, Josep Otto, en la década de los 70 inicios de los 80 fue copiloto de y de los fundadores de la Escudería Lleida junto a Sisco, tío de Roger. Hace 8 años empezó a correr él, primero con su padre de copiloto, luego su primo Noel y, desde hace tres años, con Elisabeth.

Elisabeth Ferrer y Roger OttoUn día, en un entrenamiento, el padre de Roger le dio su libreta de notas y la animó a probar. Desde ese día no pudo despegarse de las libretas, los lápices, las gomas… apoyando al piloto.

Elisabeth debutó en el Rally Valls –fueron los vencedores de su categoría- y al año siguiente, 2014, volvieron a ser los ganadores de su categoría en los rallyes 200 Viratges y el de Igualada; terceros clasificados en la general del campeonato Catalán de rallyes de asfalto, donde Elisabeth fue la sexta clasificada de copilotos y la primera mujer de la clasificación.

 

Pruebas genéticas

Un gran año en lo deportivo, aunque en lo personal con sobresaltos. Tras ver como varios familiares habían sufrido un cáncer de mama y otro de ovarios, gran parte de la familia decidió hacerse las pruebas correspondientes y varios –entre ellos Elisabeth- dieron positivo: le detectaron BRCA2, una mutación genética que hacía que sus probabilidades de padecer un cáncer en un futuro aumentaran hasta el 80%, especialmente cáncer de ovarios y mama. Era agosto de 2014 y la noticia no modificó su actitud. De hecho, prefirió seguir compitiendo hasta final de año y manteniendo un espíritu muy positivo. Algo en lo que contó con el apoyo de su pareja. “Es muy importante tener una persona al lado que te apoye, y el carácter que tenemos los dos ayuda mucho, a tomar decisiones, a seguir hacia adelante”, explica.

En noviembre se sometió a una doble mastectomía y comenzaron unos meses de recuperación, sobre todo física, porque la mental ya la trae de serie.

Había dos opciones: o me hacía continuas pruebas para detectar de forma prematura el cáncer, o realizarme una doble mastectomía profiláctica. Y no dudé en tomar la segunda opción. Preferí hacerlo por precaución a esperar a que se desarrollase un tumor”.

Así es esta mujer que sólo ve oportunidades en los obstáculos: “No he querido verlo nunca como algo malo, sino en positivo. En realidad me doy más cuenta de la envergadura por la reacción de la gente, que me pregunta, que quiere saber qué sentí, cómo me decidí…”

 

Preparando la vuelta a la competición, con petición de matrimonio

Meses en los que seguía pensando en su futuro en las carreras, de hecho una de las primeras cosas que preguntó a su médico era si podría seguir practicando running y participando en rallyes.

En esta etapa, Roger aparcó su pasión por los rallyes para centrarse en su compañera, para apoyarla más que nunca y plantearse un nuevo reto juntos: recuperarse físicamente a tiempo, volver a su nivel de pilotaje para intentar cumplir un sueño: correr en la prueba catalana del Mundial de Rallyes (el WRC): el 51 Rally RACC – Costa Daurada. Y lo lograron.

Disputaron esa prueba en la que todos les recuerdan, por su carácter risueño, porque Elisabeth volvía a las pistas recuperada pero, también, porque protagonizaron una escena de película: Roger le pidió matrimonio en el podio de Salou, justo al iniciarse la competición. Elisabeth tiene recuerdos difusos de ese día –aunque ha visto imágenes y todo el mundo se lo ha recordado continuamente-. Estaba nerviosa por volver a la competición, por la importancia de la prueba… y cuando Roger le pidió que se bajase del coche y le acompañase al podio no se imaginaba qué ocurriría, ni siquiera se le pasó por la cabeza cuando le vio hablar con el speaker y cogerle el micrófono… Días después, seguía siendo uno de los temas de conversación en el circuito y todos los animaban cuando les veían.

Ahora Elisabeth tiene más planes: casarse en junio, hacerse un tratamiento para tener niños pronto… seguir practicando deporte, claro, “y quién sabe qué más aventuras”, ríe. A su afición por el running le ha unido la de la bici y hace unas semanas –animada siempre por Roger- participó en su primer duatlón. “La fuerza de Roger es básica para mí, me influye mucho positivamente, me anima, está siempre riendo… y eso es muy importante.

 

Ayudar a concienciar

En esta nueva etapa de su vida, Elisabeth también quiere ayudar a los demás, contando su caso, animando a aprovechar los beneficios de la investigación que hoy nos permite hacernos pruebas genéticas y afrontar tratamiento más efectivos –y todo lo que se pueda seguir avanzando si se apoya ese trabajo científico-.

“Es un decisión muy personal, claro… pero yo vivo ahora más tranquila sabiendo que mi riesgo es mínimo”, asegura. Y no olvida tampoco las opciones quirúrgicas estéticas: “Hoy en día la reconstrucción de las mamas es algo casi artístico. En mi caso el doctor Joaquim Muñoz hizo un trabajo impresionante y gracias a ello me siento igual de mujer que antes de operarme”.

Cuando habla de su operación lo hace con el mismo entusiasmo que cuando lo hace de carreras o de sus planes de futuro. “Roger y yo hablamos desde el primer momento de lo que queríamos hacer y cómo. Por nuestro carácter, por nuestra forma de afrontar las cosas, pensamos que debíamos aportar nuestro granito de arena para hacer frente a esta enfermedad contando esta historia”.

Elisabeth y Roger saben que se puede ayudar de muchas formas, no sólo apoyando económicamente la investigación –que también lo necesita-, también hablando a todas esas mujeres que estén dudando de hacerse las pruebas, de operarse… “que vean que se puede hablar sin miedo, que mi vida sigue siendo igual ahora que antes de la operación”.

Un mensaje que no se cansan de repetir los dos y que les llevó a acercarse a la Fundación Vencer el Cáncer para seguir transmitiendo esa idea de esperanza, de cómo la investigación puede ayudarnos a prevenir y a vencer el cáncer: con las pruebas genéticas, que son tan simples como un análisis de sangre, con mejores tratamientos, con operaciones más efectivas, con menos efectos secundarios…

Damos la bienvenida a Elisabeth como nueva embajadora de la Fundación. Os seguiremos hablando de ella porque ya hemos visto que tiene muchos planes y muchas ganas de compartir. Gracias.

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